Acupuntura estética

Acupuntura estética

Son muchos los que conocen las bondades de la acupuntura a la hora de paliar dolores y molestias físicas. Tradicionalmente, la acupuntura ha sido utilizada en Occidente como remedio en lesiones musculares y articulares. Sin embargo, los usos potenciales de esta técnica milenaria van mucho más allá de la rehabilitación o la mera analgesia.

 

Acupuntura Estética
Acupuntura Estética

 

Este es el caso de la acupuntura practicada con fines estéticos. Muy extendida en los Estados Unidos, esta aplicación de la medicina tradicional china está empezando a abrirse paso en Europa. El procedimiento es tan antiguo como sencillo: gracias a los efectos que las agujas y otras técnicas tienen sobre los flujos de energía, un acupuntor preparado es capaz de rejuvenecer el rostro y la piel, favorecer la pérdida de peso, atajar problemas circulatorios, o dejar atrás la pesadez provocada por la retención de líquidos. Sin duda toda una revolución para los profesionales de la estética.

Pero sus efectos no se limitan a cambios físicos. La tradición médica oriental considera que las emociones y pensamientos están relacionados con las expresiones y los problemas físicos a través de los canales de energía. Este enfoque, en el que el dualismo cartesiano mente-cuerpo queda anulado, permite al acupuntor actuar sobre problemas subyacentes.

Los procesos de ansiedad, estrés o depresión son a menudo los responsables de que no alcancemos la belleza externa que nos gustaría lucir. Basta atender a cómo la estética occidental se enfrenta a determinados problemas atendiendo al síntoma y no a la causa: la obesidad o las arrugas se tratan respectivamente con dietas-ayuno o con cremas hidratantes. Esto produce una reaparición crónica del problema –tras una dieta milagro en la que se han perdido 10 kg, se engordan 15 kg-. En oposición, el enfoque holístico de la medicina oriental trata de incidir sobre los procesos que han provocado el desorden en nuestro apetito o la deshidratación de nuestra piel.

Encontrar y tratar la causa del problema y no únicamente la manifestación externa es la clave del éxito de las técnicas orientales. Además, a diferencia de los molestos efectos secundarios de muchas de las técnicas occidentales -colágeno, botox, etc.– los procedimientos de la acupuntura son indoloros y no entrañan procesos de recuperación, como los temidos postoperatorios. Otro de los puntos fuertes de estas técnicas radica en la búsqueda de nuestra belleza natural que, en ocasiones, permanece oculta por problemas interiores. Gracias a este enfoque integral del que les hablábamos, podemos sacar al exterior lo mejor de nosotros sin necesidad de implantes externos o infiltraciones de sustancias químicas. La belleza natural no caduca ni pasa de moda, ofreciendo la mejor versión de nosotros a cualquier edad.

El centro de formación de profesionales en medicina alternativa Escuela Natural ofrece un curso de acupuntura estética que se impartirá a partir del próximo lunes, día 6 de abril. El temario está dirigido a personas en formación y profesionales de las terapias naturales y estéticas. El programa de estudios incluye prácticas para el rejuvenecimiento facial, técnicas de modelado corporal, tratamientos dermatológicos, acupuntura orientada a restablecer los equilibrios psicofísicos y muchos procedimientos más.

La duración del curso es de tres meses. Las lecciones se impartirán cada lunes, con una duración de cuatro horas por jornada. La enseñanza presencial especializada correrá a cargo de Carole Márquez Alcaraz, una profesional del sector que cuenta con una década de experiencia y que se formó en la escuela Zenit, la escuela Tian y Escuela Natural, respectivamente, durante nueve años. Si desea obtener más información acerca de este curso puede visitar la siguiente página: http://www.escuelanatural.com/content/curso-de-acupuntura-est%C3%A9tica-comienzo-el-lunes-6-de-abril

Escuela Natural es un centro creado hace seis años y acreditado centro colaborador de la Fundación Europea de Medicina Alternativa.

El taoísmo y el estrés de occidente

El taoísmo y el estrés de occidente

La medicina tradicional oriental tiene como fundamento la prevención. Es decir, no consiste en remediar dolencias y enfermedades tanto como en seguir una estrategia para que el sujeto alcance la longevidad. A menudo nos preguntamos por qué parece que en la antigüedad se vivía con mayor vigor durante más tiempo. Para la tradición China, la clave estaría en las leyes del tao. Hoy vamos a conocer un poco la filosofía oriental conocida como Taoísmo.

La principal diferencia entre el taoísmo y las filosofías occidentales nacidas en la Grecia Clásica estriba en el hecho de que la tradición occidental ha luchado constantemente por esclarecer el concepto de ley (nomos): ¿qué leyes rigen el universo?, ¿qué ley debo seguir para ser bueno?, ¿qué leyes rigen la vida y la muerte?

Por el contrario, la tradición taoísta tiene como eje central el concepto de orden natural, una especie de fluir de las cosas. Esta dicotomía -ley vs orden- puede parecer baladí, pero si nos preguntamos cuál es la meta de la ley, es decir, ¿qué es aquello que tan concienzudamente busca Occidente con sus leyes?, la respuesta es abrumadoramente simple: busca el orden que las filosofías orientales siempre han valorado por encima de todo.

Es decir, mientras Occidente busca leyes y combate con ellas a la naturaleza misma, buscando la paz de un orden duradero; las filosofías orientales hace años que viven en ese orden que Occidente persigue. Pues la finalidad del pensamiento oriental siempre fue fundir al sujeto en el orden mismo.

Para el tao las leyes que tanto buscaron Sócrates o Aristóteles están inscritas en el devenir mismo de los procesos naturales. Es decir, la naturaleza misma no es una enemiga que transformar, sino una madre, una maestra de vida que sin leyes escritas en piedra nos muestra cada día cómo vivir de forma saludable, a pesar de que a menudo nos obstinemos en desobedecerla. Este modo de vivir es llamado “wu wei”. Un correcto sintonizar con los ritmos naturales.

La principal preocupación del pensamiento occidental es encontrar definiciones que describan de una vez por todas los fenómenos.

“De-finir”, “de-terminar”, es decir, poner límites, terminaciones, finitud en aquello que nos parece fundirse con el todo que es lo real. Nuestro pensamiento occidental busca parcelar la realidad, separando cada cosa, asignando un nombre, una función, unas leyes. Esta es la base de nuestra gnoseología o teoría del conocimiento.

De este modo procede la ciencia moderna en Occidente. Necesita separar y detener aquello que pretende conocer. Por eso se encuentra con limitaciones cuando quiere entender procesos en movimiento como por ejemplo la vida.

Como decía el brillante poeta inglés William Wordsworth: “Dulce es el saber de la Naturaleza; nuestra inteligencia entrometida deforma la hermosura de las cosas: matamos para diseccionar, y esto no es forma de estudiar lo que está vivo, sino lo que está muerto”. Es decir, necesitamos detener el movimiento del corazón o el cerebro, o separar el dolor corporal del emocional para definir los procesos del cuerpo, para entenderlo según los patrones de la ciencia Occidental. En ocasiones estos métodos nos impiden la comprensión de lo que estudiamos.

En oposición a lo anterior, la ontología en las filosofías orientales siempre es holística; es decir, entiende que el estudio del ser debe ser un todo y que la naturaleza misma, o su movimiento, son condiciones sine qua non para conocer.

La metafísica taoísta entiende la realidad como un orden vibrante y el chi como la expresión individual de estas vibraciones. Dentro de cada ser, animado o no, circula esta fuerza. La correcta canalización y el flujo acompasado con los ritmos de la naturaleza garantizan la serenidad interior y la energía física. La forma más rápida de detener el dolor es dejar de luchar contra la realidad y unirse a su devenir.

 

Las flores de Bach

Las flores de Bach

Esta forma de remedio homeopático nace de la mano del doctor Edward Bach, quien entre los años 1926 y 1934 desarrolló esos remedios, basándose en sus estudios acerca del médico y químico Samuel Hahnemann (1775-1843), considerado el padre de la homeopatía.

Flores de Bach
Flores de Bach

Los principios básicos desarrollados por Hahnemman sentaron las bases de la práctica homeopática actual. Él fue el primero que entendió la enfermedad como un desequilibrio de la energía vital. Esta alteración puede mantenerse latente o manifestarse en forma de enfermedad. Para restaurar el equilibrio, Hahnemman recurre a su tesis más conocida y quizá el punto central la filosofía homeopática, la llamada Ley de los semejantes, según el cual una sustancia tóxica puede servir de antídoto o vacuna si se administra en dosis ínfimas. Hahnemman experimentó la ingesta controlada de tóxicos con el fin de encontrar los síntomas que producían. Una vez detallados, podía revertirlos aplicando sobre su cuerpo dosis mínimas.

De la misma forma que se necesita el veneno de una serpiente para producir su contraveneno, los remedios homeopáticos tienen como base las sustancias que producen los síntomas. Para neutralizar la toxicidad de las sustancias, Hahnemman procedió a diluirlas varias veces hasta que la proporción de la sustancia era casi infinitesimal, es decir, totalmente inocua para producir los síntomas negativos. Sin embargo, esta dilución y sucución (movimiento de agitación con el que se infunde energía dinámica a la sustancia) producían que el tóxico se transformase en remedio. El enfoque homeopático se distingue por aceptar que la cura pasa por comprender y no tanto por combatir las patologías y problemas.

El doctor Edward Bach ejerció como homeópata durante años, lo cual le brindó las bases para su famosa terapia de flores. Es por esto que los remedios de Bach comparten muchos puntos con la homeopatía clásica, pero también existen diferencias. Para Bach lo importante no son tanto los síntomas físicos, sino la forma de enfrentarse a ellos. Para lo cual es importante conocer el carácter y la personalidad del paciente, antes incluso que sus condiciones físicas.

A diferencia de Hahnmman, Bach opina que las patologías aparecen como resultado de conflictos no resueltos que alteran la armonía entre la mente, el cuerpo y el espíritu. Las emociones son su principal campo de acción y se consideran la principal causa de estos desequilibrios.

A partir de su obra, el doctor galés desarrolló 38 remedios naturales que se preparan a base de diferentes flores y plantas. Durante los años 30, Bach experimentó con distintas especies vegetales de su Gales natal. Siguiendo los principios de la homeopatía, procedió a disolver el poder de estas flores en agua y brandy. Una vez obtenido el remedio,  podía administrarse por vía oral o tópica sin efectos secundarios. La finalidad de éstos consistía en restablecer el equilibrio emocional del sujeto, ayudándole a eliminar conflictos no resueltos.

Esta terapia tiene aplicaciones diversas que van desde aliviar problemas de estrés mental, pasando por aplicaciones en dolencias físicas e incluso aplicaciones veterinarias, dado que los remedios de este tipo de terapia pueden ser usados incluso por animales, niños o plantas. Con todo, es importante ponerse en manos de profesionales que puedan tratar cada problema de forma individualizada.

Si desea profundizar en el conocimiento de esta interesante técnica, en Escuela Natural impartimos un curso completo de Naturopatía cuya duración es de dos años y que puede realizarse en tres modalidades: presencial, semipresencial y online.

La meta de este curso es la formación de profesionales naturópatas capaces de ejercer de forma autónoma, para lo cual contamos para impartirlo con los mejores profesionales: naturópatas, médicos y psicólogos con amplia experiencia clínica. El programa incluye formación completa y holísitica, que abarca desde temas básicos como la anatomía o la deontología profesional, hasta la reflexología podal, las flores de Bach, la Oligoterapia o las Sales de Schüssler.

Yoga, la gimnasia del espíritu

Yoga, la gimnasia del espíritu

Desde Escuela Natural creemos en el bienestar físico y psíquico que proporcionan las terapias alternativas y hoy queremos adentrarnos en una técnica natural para relajarnos y sentirnos mejor con nosotros mismos. A medio camino de la danza, la meditación, la gimnasia, el deporte y la filosofía, el yoga es una disciplina apasionante capaz de hacernos tomar conciencia de nuestro propio cuerpo de una forma holística y compleja, como ninguna otra actividad física.

 

Yoga, la gimnasia del espíritu
Yoga, la gimnasia del espíritu

 

Originaria de India, el yoga ha sido desde el amanecer de la humanidad una disciplina relacionada con la espiritualidad y vinculada con prácticas religiosas, tanto en el hinduismo como en el budismo. Existen casi tantas modalidades de esta práctica como maestros capaces de enseñarla. Su éxito radica en reconciliar lo que para Occidente es una dualidad diferenciada: mente y materia; cuerpo y alma.

Para las disciplinas físicas de Occidente prima el esfuerzo extenuante del cuerpo y la resistencia estoica del dolor por parte de la mente. Para el yoga, sin embargo, no es así. A menudo uno puede encontrarse más capaz física y mentalmente para afrontar cualquier reto tras una buena sesión de yoga y esto tiene que ver con su condición de entrenamiento de las facultades en lugar de considerarse un degaste o una mera medición de nuestros límites.

Es tan importante el cuerpo como la mente y por eso una buena rutina de yoga incluye no sólo ejercicios físicos, sino también meditación profunda, que nos ayuda a liberar no solo el cuerpo -del anquilosamiento de las malas posiciones y el sedentarismo-, sino también la mente -de ideas repetidas y obsesiones absurdas-. Medicina antigua proveniente de filosofías tan lejanas y atávicas, que sólo podemos atisbar una pequeña parte del inmenso caudal de sabiduría que ha atesorado a través de los siglos.

Y es por eso que existen numerosas corrientes y formas de practicar este arte milenario. Algunas de ellas se realizan en momentos distintos del día o en condiciones extremas o enfocadas a diferentes puntos de nuestro cuerpo o mente. Éste es el caso del Birkham Yoga, que se practica en condiciones de 40ºc o más y con una humedad relativa del aire inferior al 40 por ciento.

En la tradición hinduista clásica, el yoga suele practicarse en los áshrams, que son monasterios donde se enseña meditación y actividades físicas al mismo tiempo que se entrena a los jóvenes en el estudio de los vedas o textos sagrados de esta religión.

Al margen de su aspecto filosófico, lo cierto es que el Yoga ha demostrado en numerosos estudios ser un ejercicio capaz de mejorar nuestra salud y calidad de vida de una forma ostensible. Investigaciones varias apuntan a que la meditación yóguica no sólo aumenta el número de conexiones neuronales en nuestro cerebro, sino que es uno de los más efectivos métodos para combatir el estrés -la enfermedad crónica de nuestro tiempo-. Se ha comprobado incluso como este tipo de meditación y ejercicio es capaz de mejorar a los pacientes que padecen el mal de Alzheimer.

La Alzheimer´s Research and Prevention Fundation (http://www.alzheimersprevention.org/) organización americana sin ánimo de lucro para la prevención y el estudio de esta enfermedad, nos anima a practicar 12 minutos diarios de un modalidad de meditación llamada Kirtan Kriya. Varios estudios han confirmado que los beneficios de esta técnica son numerosos: recuperación de memoria perdida, disminución de la depresión, aumento de la energía, reducción del estrés, mejora el sueño y los cromosomas que controlan el envejecimiento, creando un efecto antienvejecimiento en el cerebro.

No es de extrañar que una actividad que incluye meditación mejore nuestras capacidades cognitivas, pero aquí no quedan sus beneficios, pues los cardiólogos han quedado sorprendidos al comprobar cómo esta actividad previene las enfermedades cardiovasculares con la misma eficacia que otras prácticas que implican un mayor ejercicio físico como el running.

Desde Escuela Natural les animamos a explorar nuevas formas de acercarse al cuerpo y la mente desde una perspectiva holística, integradora. Nos despedimos hasta la semana que viene, pero no sin desearles salud y bienestar para usted y los suyos. Namaste.